- Eh… Garfield…
- Porque los ataques de siesta pueden aparecer en cualquier momento, en cualquier lugar, sin avisar, por eso.
- No quiero ser molestado mientras duermo.
- Es más, ni después de levantarme.
- Mira ese pobre gato, Martha.
- Bueno, cariño, ahora está en el cielo de los gatitos.
- ¿Por qué no vas a buscar una pala?
- Quizá debería moverme un poco.



























